sábado, 3 de abril de 2010

Impasse

Salgo, entro, voy, vengo, recorro muchas veces la casa sin sentido.

Entre lucubraciones complicadas solucionando problemas míos y de otros, inmerso en el vaivén de una vida dominada por las seudo obligaciones que nos imponemos, me abandona la costumbre del movimiento continuo: se ha detenido.

Ahora vivo el impasse, un espacio atemporal donde muere todo lo que creo ser y aunque parezca un contrasentido, sin nada y en la nada, soy ese lapso, un punto muerto que de muerto no tiene nada pero que no tiene vida tampoco.

Dicen que las aguas vuelven raudas a su cauce después del temporal, pues es en esa espera, donde me encuentro. La calma no llega cuando las aguas se vuelven quietas, no, la calma es el entretiempo. Habita serena entre la cordura y la locura, entre el amor y el odio, entre el crecimiento y el hundimiento.

En algún momento la vida misma comenzará a desplegar sus tentáculos desorientados, habrá que escoger cuales aceptar; en un tiempo no lejano, tendré que volver a podar, pero ya se verá en el andar.

En realidad lo tengo todo en medio de esta nada y lo que vaya a venir ... bueno... ¡Qué venga!... ¡Qué suceda!... ¡Qué venga nomás!.

4 comentarios:

Lunática dijo...

Hacía tiempo que no escribías y la espera ha merecido la pena.
¿Quién no pasa por este estancamiento en algún momento de su vida?, ¿quién no espera "ese cambio" que le saque de la monotonía?... En realidad no es tan estéril ese campo yermo que creemos ver ante nosotros, así que intentemos disfrutarlo. El sendero vamos construyéndolo poco a poco: a veces con un "impasse", otras con un "allegro", o creando un leivmotiv que nos lleve a una nota "forte"... Hasta que al final, lleguemos al fatídico y maravilloso "réquiem".
Bss.
(Se te echaba en falta).

El Ángel... dijo...

Hola colega; que gusto verte de nuevo en tu blog.

Creo que ese espacio del que hablas es uno de los más bonitos, que debemos disfrutar de esa calma-nada e intentar perpetuarla todo lo posible. Quizá eso sea lo más dificil, no dejar que las obligaciones y los compromisos que nos autoimponemos nos arrastren nuevamente al viejo y ya conocido espacio.

Un gran abrazo.

Fénix dijo...

Que venga lo que tenga que venir, pero sobre todo, que sepámos disfrutarlo.

Un beso.

Eva- La Zarzamora dijo...

Sé de que impasse hablas, Taba-ré. Y qué bien lo has descrito.

Un abrazo.